Fecha de publicación: 19 de mayo de 2018
Corrían los tiempos del famoso Plan E, cuando el Ayuntamiento de Majadahonda invirtió 98.077,04 euros del erario público en la instalación de un sistema de video vigilancia en las principales vías de comunicación del municipio. Aquello fue presentado a los medios como la panacea de la seguridad ya que desde la Policía Local se tendría acceso en tiempo real a incidencias a través de las cámaras “domo” y fijas, facilitando una respuesta más rápida del Cuerpo de Seguridad Local. El dispositivo estaría reforzado por un sistema de identificación de matrículas en los accesos al municipio de forma que cualquier vehículo sustraído o de interés policial, activara una alarma en la central de la policía local al acceder al municipio.

Durante los siguientes años, no hubo Autoridad política o Judicial que no visitara el centro de pantallas de seguridad y quedara asombrado de la eficacia y la modernidad de la Policía Local de Majadahonda. Pero ya se ocultaban algunas realidades. El sistema de identificación de matrículas nunca llegó a instalarse (a pesar de estar incluido en el pliego de condiciones), y por orden del Asesor de Seguridad, las imágenes no eran grabadas, de forma que todo aquello que no fuera observado directamente por los Policías del centro de pantallas, no era posible recuperar.
Desgraciadamente, el paso del tiempo ha sacado a la luz la verdadera gestión del responsable político de la seguridad local, donde el objetivo diario es el autobombo personal con noticias cortoplacistas de escaso contenido y trascendencia. Se realiza el esfuerzo mínimo para sacar una noticia y después el asunto se abandona.

En la fotografía se observa que un sector de las cámaras inutilizado. Nunca llegó a repararse.
Desde su instalación, la mayoría de las cámaras han ido paulatinamente estropeándose sin que
nunca llegaran a ser reparadas. La pantalla principal quedó a oscuras a principios de 2016 y no
volvió a funcionar año y medio después.

“A falta de iniciativa, lo mejor: vender el mismo producto dos veces”
El pasado mes de Junio de 2017, se sustituyeron las pantallas del centro de comunicaciones
por cuatro televisores de última generación. El contrato ascendió a 9.637,65 euros, distribuido
en 1375 euros x 4 pantallas de 55”, 1650 en materiales varios y 815 euros de mano de obra
más impuestos.

Al igual que ocurriera años atrás, el sistema se arregló para una nueva visita que permitiera una nueva fotografía. Desde entonces ningún responsable político ha vuelto a pisar las dependencias de Policía Local (El Concejal de Seguridad ni siquiera tiene despacho en el edificio de la Policía) y las consecuencias vuelven a ser las mismas que entonces: el abandono.
“La realidad actual es un sistema inoperativo que no sirve para ninguno de los fines para los que fue concebido”

En la imagen se observa el estado actual de abandono del sistema de video vigilancia. En rojo aparecen las cámaras que están fuera de servicio. De las 30 cámaras anunciadas, sólo hay 19 y desde hace 6 meses, sólo 5 de ellas funcionan.
Mientras tanto, todas las semanas ocurren hechos que evidencian el abandono que desde el sindicato CPPM denunciamos. A menudo se reciben llamadas de grupos de Policía Judicial de Policía Nacional o Guardia Civil solicitando imágenes de determinados vehículos, ocupantes o hechos delictivos. La respuesta siempre es la misma: No es posible porque la cámara no funciona, si funciona es que no graba, y si graba es que no está apuntado al lugar adecuado, o pida las imágenes por registro del Ayuntamiento que nunca se las llegarán a facilitar. El coste de la operación supera los 108.000 euros y el resultado el de siempre: El sistema no funciona y nunca hay responsabilidades, (aunque para ello antes tiene que haber responsables).