Estrategia Nacional de Protección Civil

Fecha de publicación BOE: 30 de abril de 2019

El Boletín Oficial del Estado publica la primera Estrategia Nacional de Protección Civil, aprobada a propuesta del ministro del Interior, previo acuerdo del Consejo de Seguridad Nacional.

La Estrategia  Nacional de Protección Civil era una de las cuestiones pendientes de desarrollo previstas en la Ley 17/2015, y cuya elaboración y aprobación resultaban básicas para reforzar el Sistema Nacional de Protección Civil.

El texto se estructura en cinco capítulos. En los tres primeros se describe el contexto global de la seguridad frente a emergencias y catástrofes, el contenido de la Estrategia de Seguridad Nacional en relación a la Protección Civil, así como los riesgos y amenazas más relevantes para la Protección Civil española: inundaciones, incendios forestales, terremotos y maremotos, riesgos volcánicos, fenómenos meteorológicos adversos, accidentes en instalaciones o procesos en los que se utilicen o almacenen sustancias peligrosas, transporte de mercancías peligrosas por carretera y ferrocarril, riesgo nuclear y radiológico.

En el capítulo cuarto se apuntan las Líneas de Acción para actuar frente a los riesgos y amenazas; y, en el último capítulo, se establece el plazo de revisión, cada cinco años o cuando así lo aconsejen las modificaciones de la Estrategia de Seguridad Nacional.

La Administración es prestadora de servicios públicos en la que los individuos se constituyen en referente de su acción La Estrategia Nacional de Protección Civil recoge una visión que va más allá de los enfoques tradicionales sobre seguridad pública e introduce un concepto novedoso: el de la «seguridad humana», de modo que, desde la consideración de la Administración como prestadora de servicios públicos, los individuos se constituyen en referentes centrales de su acción, así como de las amenazas y riesgos que les afectan.

Partiendo de esas premisas básicas, el documento tiene en cuenta la diversidad de la sociedad sobre la que proyecta su actuación, afronta los nuevos escenarios y profundiza en la generación de una verdadera resiliencia social, que incorpore entre los factores potenciadores del riesgo aquellos condicionantes sociales, económicos o personales que pueden situar a las personas en una situación de especial vulnerabilidad ante las catástrofes y emergencias

Por último, señalar que se han tendido en cuenta factores transversales a todos los riesgos y a su gestión, como son el cambio climático, la situación y evolución demográfica, las características geográficas y ambientales de nuestro país o la vulnerabilidad social y personal ante catástrofes y emergencias.

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