Fecha de publicación: 20 de abril de 2020
Actualmente no existe un tratamiento específico frente al COVID-19, por lo que la mejor forma de prevenir la enfermedad es evitar la exposición al virus. Sin embargo, se recomiendan medidas preventivas cotidianas para ayudar a prevenir la propagación de enfermedades respiratorias, que son publicadas y actualizadas
periódicamente por el Ministerio de Sanidad y que se pueden consultar en su página web: https://www.mscbs.gob.es/home.htm
Entre estas medidas, se encuentra el refuerzo de las medidas de higiene personal en todos los ámbitos de trabajo y frente a cualquier escenario de exposición, siendo la higiene de manos la medida principal de prevención y control de la infección.
No obstante, y dado que el contacto con el virus puede afectar a cualquier entorno laboral, la utilización de mascarillas puede ser necesaria en determinadas situaciones donde no es posible mantener la distancia de
al menos 2 metros entre personas.
El uso de la mascarilla es una de las medidas para limitar la propagación de determinadas enfermedades respiratorias, entre ellas la infección por el COVID19. Sin embargo, una mascarilla no proporciona por sí sola suficiente protección y deben tomarse otras precauciones igualmente importantes. La mascarilla se debe combinar con una buena higiene de las manos y otras medidas de prevención y control de las infecciones para evitar la transmisión del COVID-19 entre personas, como la limpieza y desinfección de los lugares de trabajo, ventilación de los espacios, mantener la máxima distancia posible entre personas, etc.
Las mascarillas pueden ser de varios tipos:
Las mascarillas de protección individual (mascarillas con filtro y autofiltrantes) y las mascarillas quirúrgicas, aunque de aspecto similar, tienen objetivos diferentes y deben cumplir con distintas disposiciones legislativas. Las primeras son equipos de protección individual (EPI) y protegen frente a la inhalación de bioaerosoles*.
Las mascarillas quirúrgicas son productos sanitarios (PS) diseñados para evitar la transmisión de agentes infecciosos procedentes de quien las llevan puestas. No debe confundirse con las denominadas mascarillas higiénicas que no son ni EPI ni PS y no garantizan mediante ensayos protección frente a agentes infecciosos.
La mascarilla higiénica está destinada a personas adultas sin síntomas que no sean susceptibles de utilizar mascarillas quirúrgicas ni máscaras filtrantes de protección contra partículas, según las medidas establecidas en el documento técnico “Prevención y control de la infección en el manejo de pacientes con
COVD-19” publicado por el Ministerio de Sanidad, como por ejemplo aquellas personas que tienen que salir a la calle por motivos laborales, para disminuir el riesgo ante la imposibilidad de mantener el distanciamiento social.